PROFESIONALES

PhD. Omar Alonso García Martínez

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9225-9903

Resumen

La compleja relación entre los conceptos de paz, justicia y espacio suele tener eco en los procesos sociales, políticos, económicos y estéticos del mundo. La diversidad argumentativa de estas nociones se encuentra condicionada a las dinámicas del poder. Para la quinta versión del Salón Internacional del Póster San Mateo (SIPSM), el enfoque conceptual parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 16, “Paz, justicia e instituciones sólidas”; sin embargo, los argumentos establecidos deconstruyen el término “paz” cuando este se instrumentaliza como un ideal de silencio. Las dinámicas y desplazamientos en los lugares generan grietas que transfieren ruidos, los cuales se convierten en súplicas de justicia que incomodan al statu quo. De este modo, la disputa por administrar los espacios se expande desde el plano físico hacia las dimensiones simbólica y emocional como una forma de control inherente a las tensiones geopolíticas y locales. Las guerras internacionales contemporáneas se manifiestan así en dinámicas asociadas al latifundismo, al desplazamiento forzado, la hambruna, a la violencia hacia los seres vivos y el propio cuerpo. Estas disputas desgastan el tejido social y la confianza en las instituciones encargadas de velar por la equidad. Superar dichos conflictos para consolidar una cultura de paz duradera depende de una pedagogía de la tolerancia; la escucha activa de los reclamos que se filtran por las grietas es un imperativo para que las instituciones transiten hacia un ejercicio verdaderamente justo.

Palabras clave: ODS 16, paz, justicia, SIPSM

¿Cuál es el lugar de la paz?

Los conceptos de paz y justicia suelen tornarse difusos. Se presentan como imágenes indefinidas y abstractas que configuran diversas realidades en distintos escenarios conectados directamente con la idea del poder. Ambos pueden entenderse como virtudes de las sociedades; sin embargo, estos atributos se configuran a través de la organización de estamentos, leyes, mandamientos o decretos. Aquello que queda fuera de esta distribución genera grietas por donde escapan sonidos, murmullos o lamentos que cuestionan el estado de paz. Los ruidos generan molestias y provocan que el pacto social original pierda su equilibrio, debido a que el silencio, para una parte de la sociedad, es sinónimo de tranquilidad; cuando este estado pasivo se altera, se desata una demanda de justicia.

Así, la paz —del latín pax, entendida como un periodo sin guerra alcanzado mediante pactos— y la justicia —procedente de iustitia (ius, 'ley') y representada por la balanza y la espada como símbolos de imparcialidad objetiva se establecen en una dicotomía marcada por las nociones de violencia, guerra e injusticia, entendidas como los antónimos inherentes a estas virtudes sociales. Los ruidos que emergen de las grietas se configuran en escenarios de tensión. En gran medida, la sociedad automatizada parece perder sus sentidos al negarse a percibir, escuchar, ver, oler o degustar lo distinto; lo extraño se asume como una agresión. En consecuencia, la paz se quiebra cuando una discusión se enfrenta a posturas divergentes en campos como la política, la religión o la economía. Cuando el acento o el lenguaje no son comunes, cuando se siente el contacto del otro que solicita ayuda, o cuando se juzga el sabor de lo diverso como una anormalidad, la paz se cuestiona; esto ocurre porque muchos la conciben como un acto puramente individual (subjetivo) y no colectivo (objetivo). Si bien la paz y la justicia son acciones de poder, su puesta en práctica debe ser democrática y evitar la estigmatización de lo diferente como una amenaza. El desafío para establecer una cultura de paz se centra en formar sociedades más tolerantes, que entiendan la alteridad como un atributo de aprendizaje y no como un enemigo a eliminar. Al respecto, las Naciones Unidas (2018) señalan que: “La promoción de sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, la provisión de acceso a la justicia para todos y la construcción de instituciones responsables y eficaces a todos los niveles” (p. 71) debe ser una respuesta en la transformación social, cultural y económica de las sociedades.

El lugar

Entonces, ¿cuál es el lugar de la paz? Para responder a esta pregunta, es necesario definir primero el concepto de lugar. Este se entiende como un espacio o terreno físico, simbólico, mental, virtual o emocional donde transitan diversos eventos; sin un lugar, es imposible establecer una acción. Para García-Martínez (2018), este proceso se relaciona estrechamente con la idea del plano:

El plano hace posible que nuestros pensamientos se materialicen en acciones, bien como proyección o como materia; de esa forma, el plano funge como universo, como ventana, como puerta de acceso, como estadio, como escenario del caos y del orden. (p. 16)

La idea de lugar se instituye como una imagen de organización. El ser humano posee una tendencia intrínseca hacia la clasificación y distribución del mundo, posiblemente como una estrategia para comprenderlo y administrarlo. Sin embargo, esta estructura de sistematización ha generado las mayores disputas en la historia de la humanidad, en tanto el dominio del territorio se configura como una acción de libertad. Para García-Martínez (2025), los términos de libertad, justicia y paz dialogan estrechamente con el concepto de espacio:

o significado fundamental de liberdade é entendido como um ato de poder, uma capacidade de decidir sobre si mesmo ou sobre o outro, classificando o conceito nas relações de corpo e emoção. Da mesma forma, situamos o poder da liberdade no espaço: as fronteiras, os muros e os documentos estabelecem uma relação com o entorno, categorizando a liberdade entre cidadãos, visitantes, turistas, imigrantes indocumentados, deslocados internos e fugitivos[1]. (p. 336).

El espacio se vincula con diversos actos de seguridad que pueden comprenderse como procesos de soberanía[2]; sin embargo, este accionar en muchas ocasiones deviene injusto. Determinar a quién le pertenece un lugar es un asunto sumamente complejo porque los espacios poseen memorias propias que el poder —o, paradójicamente, la justicia— pretende borrar. Evidencia de ello son los conflictos históricos y contemporáneos: Rusia y Ucrania por la península de Crimea; Israel y Palestina por disputas de origen dogmático; Armenia y Azerbaiyán por el control de Nagorno Karabaj; Etiopía y Eritrea por la salida al mar Rojo; India y Pakistán por la región de Cachemira; el Reino Unido y Argentina por las islas Malvinas; o las tensiones entre China y Taiwán por la independencia, y Venezuela y Guyana por el territorio del Esequibo, entre otros. Estas disputas configuran patrones de conflicto donde la tensión se establece como una guerra tanto física como simbólica.

Estos procesos de violencia generan desplazamiento forzado, hambrunas, desnutrición, pérdida de vidas humanas y afectaciones graves a los ecosistemas. García-Martínez (2022) propone que los procesos beligerantes impactan negativamente las acciones en beneficio de la paz, dado que la “población que ha sido separada del capital humano, económico, cultural y social, a través de la violencia simbólica” (p. 111), sufre una fractura en el reconocimiento y la confianza hacia las instituciones encargadas de administrar la justicia.

Conclusión

Las instituciones llamadas a custodiar la justicia deben observar con mayor detenimiento los conflictos por el territorio. Aquellos que gozan de mayor visibilidad mediática obedecen a la defensa o el incremento del espacio en disputas internacionales; no obstante, los conflictos por el lugar son aún más complejos dentro de las fronteras de cada nación. El latifundismo, el incremento de tierras improductivas como un ejercicio casi feudal, la turistificación de los territorios ancestrales, los cultivos ilícitos y las confrontaciones simbólicas por el cuerpo como lugar, constituyen dinámicas críticas. Estas realidades solo pueden conciliarse mediante procesos pedagógicos que formulen el respeto por la vida y que permitan comprender que lo extraño no es una amenaza, sino un motivo para expandir las fronteras del conocimiento, a través de los sonidos que se escapan de las grietas.

Referencias

Anders, V. (s. f.-c). SOBERAN A. Etimologías de Chile - Diccionario que explica el origen de las palabras. https://etimologias.dechile.net/?soberani.a

García-Martínez, O. (2018). Patología del diseño. Fundamentos básicos. Editorial Fundación Universitaria San Mateo. https://cipres.sanmateo.edu.co/ojs/index.php/libros/article/view/256/228

García-Martínez, O. (2022). Insatisfechos: Suramérica y las protestas sociales del 2019 analizadas a partir de la obra gráfica del ilustrador brasilero Fabio Mota. Editorial Fundación Universitaria San Mateo. https://books.scielo.org/id/688yb/pdf/garcia-9786287725140.pdf

García. Martínez, O. (2025). A imagem difusa da liberdade. Reflexões sobre o espiritual, a política e a estética. Arte & Ensaios, 31(50), 334-349. https://doi.org/10.60001/ae.n50.23

Naciones Unidas. (2018). La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible Una oportunidad para América Latina y el Caribe. Naciones Unidas. https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/cb30a4de-7d87-4e79-8e7a-ad5279038718/content

[1] El significado fundamental de la libertad se entiende como un acto de poder, una capacidad de decidir sobre sí mismo o sobre el otro, clasificando el concepto en las relaciones de cuerpo y emoción. De la misma forma, situamos el poder de la libertad en el espacio: las fronteras, los muros y los documentos establecen una relación con el entorno, categorizando la libertad entre ciudadanos, visitantes, turistas, inmigrantes indocumentados, desplazados internos y fugitivos. Traducción del autor.

[2] La palabra soberanía está formada con el sufijo -ia y soberano. Es decir, indica la cualidad de soberano. La palabra soberano viene del latín *superanus, compuesta de super (encima, más) y el sufijo -anus (pertenencia, procedencia, relación). Se refiere a alguien que tiene autoridad encima de todos. Anders, V. (s. f.). SOBERAN A. Etimologías de Chile - Diccionario Que Explica el Origen de las Palabras. https://etimologias.dechile.net/?soberani.a

¿Cuál es el lugar de la paz?